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La ciencia de la pista
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9. Cómo hacer un remix sencillo
Primero lógicamente, empezaremos explicando lo que es un remix. Técnicamente es una modificación de una canción existente para adaptarla o darle un estilo diferente. Por ejemplo hay muchas canciones que han sido originalmente diseñadas para escuchar o cantar, pero si aceleramos un poco la canción, le ponemos un ritmo de música electrónica (que normalmente llamamos base), y le agregamos algunos efectos de sonido, la canción se adapta a las pistas de baile, porque ahora tiene un estilo diferente, y ya es para bailar.
Ahora ya sería más apropiada para poner en discotecas o festejos que la original, y gracias a la base, también es mezclable. Si la mezclamos con una canción y empieza a sonar, pero modificada, a la gente le gusta porque recuerda la canción original (si es suficientemente conocida), pero los cambios sorprenden, y como tiene velocidad, ritmo y formato para bailar, la percepción es más positiva, original, agradecida y representa un extra muy positivo en el evento o la celebración.
Podemos hacer la prueba: Cogemos una canción a 110-120 BPM (como por ejemplo “Playa del inglés”, de Myke Towers y Quevedo (113 BPM). Si intentamos bailarla, no invita demasiado, resulta demasiado lenta, y en parte es evidente, al fin y al cabo es un reggaetón rápido, que proviene del reggae, para ambientes digamos más tranquilos y relajantes.
Pero cogemos una base de latín house, a 130 BPM y la reproducimos en loop (en bucle), repitiendo una frase de 32 beats, empatamos la canción de la “Playa del inglés” a esos 130 BPM, y todo funciona muchísimo mejor. La sensación cambia completamente, se puede bailar mucho mejor, sorprende al público e inspira optimismo y dinamismo. La canción original no era mala, pero se hizo para escuchar o cantar, y ahora simplemente la hemos adaptado a otro entorno más de baile. De hecho, se te van los pies, el cuerpo quiere fiesta, tomar un chisme... esas cosas. Y una vez aquí, podemos meter efectos, redobles, ecos, lo que queramos, jugar con la música.
Si nos ponemos estrictos, un remix es una modificación de la canción original autorizada, y un bootleg es un remix no oficial normalmente realizado sin autorización del propietario de los derechos de la canción original. También tenemos que comentar que los remixes profesionales de calidad se suelen hacer “en estudio”, con programas de edición musical avanzada como FLStudio o Ableton. Y ya que estamos, vamos a definir un par de conceptos más que a veces se confunden actualmente.
Si queremos rizar el rizo, podemos componer un mashup, que son dos o más canciones distintas mezcladas para crear una nueva, alternando las canciones, o complementándolas para que ninguna de las dos tenga mayor protagonismo. Esto es más que ponerle una base a una canción vocal, que sería un remix, es por ejemplo mezclar una canción instrumental sobre una vocal, ambas durante toda o casi toda la duración.
También tendremos el megamix, otra composición que hacemos muchos DJs, que son varios trozos de corta duración entrelazados de canciones relacionadas, por ejemplo podemos enlazar los mejores 30 o 45 segundos de unas cuantas canciones de dance de los 90 para conseguir una pieza (lo que antes se llamaba popurrí) de unos 7 u 8 minutos, con trozos de 10 canciones. Antes se usaban los megamixes como primera pista para presentar las canciones de un disco recopilatorio. También los componen en directo muchas de las mejores orquestas porque aumenta el dinamismo de cualquier sesión.
Estas composiciones enriquecen la sesión, la hacen más dinámica, sorprenden al público y aportan personalidad al evento. Después de muchos años trabajando en discotecas, bodas y fiestas de pueblo, muchos DJs hemos visto una y otra vez que trabajar con música electrónica comercial y utilizar este tipo de recursos hace que la gente baile más, disfrute más de la experiencia y recuerde mejor la celebración.
Al fin y al cabo, la gente se lo va a pasar bien porque está con sus amigos, pero una buena selección de dance, unas mezclas bien hechas o unos buenos remixes consiguen ese extra que marca la diferencia.
Muchas veces el público dice que no sabe explicar por qué, pero con unos DJs se lo pasa mejor que con otros. En gran parte, ése es el motivo. Ese extra no sólo se nota en el ambiente: también hace que la gente permanezca más tiempo, disfrute más, recuerde el momento con más ilusión, consuma más (con diferencia) y, en definitiva, que el evento funcione mejor. Y precisamente ese es el objetivo de cualquier discoteca, bar, club u organizador de eventos.
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DJ. Cody