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La ciencia de la pista

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36. Todo puede pasar

27/07/2026
36. Todo puede pasar

Cosas que pueden [y suelen] pasar mientras se pincha

Cuando empiezas como DJ, piensas que tu trabajo consiste en poner música. Con el tiempo descubres que eso solo es una pequeña parte.

En una misma noche puedes encontrarte con problemas técnicos, cambios de última hora, peticiones contradictorias, imprevistos meteorológicos, cortes de luz o personas que quieren cambiar el rumbo de la sesión por completo. Algunas situaciones son previsibles; otras parecen sacadas de una película.

La diferencia entre un DJ con experiencia y uno que no la tiene no está en que al primero nunca le ocurran estas cosas. Está en que ya sabe reaccionar cuando suceden.

Y, créeme, suceden.

  • El empresario te pide algo contradictorio. El empresario suele tener una idea de cómo quiere que sea la fiesta. El problema es que, a veces, esa idea cambia cuando ve cómo responde el público. Es posible que al principio te dé unas instrucciones y, horas después, te pida justo lo contrario. No te lo tomes como algo personal. Mantén la calma, adapta la sesión y, si el cambio afecta a algo importante, confirma siempre con él antes de hacerlo.
  • El público llega frío. A veces puede darnos esa sensación, pero es algo normal, y hay que tener paciencia. Durante los primeros minutos conviene construir el ambiente poco a poco. Aunque existan canciones capaces de levantar una pista en segundos, utilizarlas demasiado pronto suele desperdiciar parte de su efecto, ya que todavía falta mucha gente por llegar y el ambiente aún no ha alcanzado su punto de ebullición. Los grandes éxitos deben aparecer cuando puedan desplegar todo su potencial, y los comodines cuando hagan falta, por ejemplo para subir la curva de energía rápidamente por alguna razón, no al principio.
  • La pista se llena demasiado pronto. Aunque pueda parecer una buena noticia, una pista completamente llena durante los primeros minutos también puede convertirse en un problema. Si el DJ utiliza demasiado pronto los temas más potentes, los grandes éxitos o los comodines, corre el riesgo de quedarse sin recursos para mantener la intensidad durante el resto de la sesión. Una fiesta es una historia que debe ir creciendo poco a poco. Si el punto más alto llega demasiado pronto, mantener ese nivel durante varias horas será algo más complicado.
  • La pista se vacía demasiado pronto. Cuando la pista comienza a vaciarse, el error más habitual es entrar en pánico e intentar solucionarlo poniendo, uno detrás de otro, todos los grandes éxitos disponibles. En muchas ocasiones eso solo consigue quemar las mejores cartas sin resolver el problema. Lo primero es intentar comprender por qué está ocurriendo. ¿La sesión lleva demasiado tiempo con la misma intensidad? ¿Hace falta un cambio de estilo? ¿Se han puesto varios temas que no conectan con ese público? ¿La gente simplemente está aprovechando para ir a la barra o descansar unos minutos? Antes de actuar conviene identificar la causa. Solo entonces tiene sentido decidir si hay que recuperar energía, cambiar de estilo, introducir una sorpresa o simplemente esperar a que el público vuelva de forma natural.
  • Un grupo monopoliza las peticiones. Es habitual que un grupo numeroso quiera influir constantemente en la sesión. En ocasiones pedirán muchas canciones seguidas e incluso insistirán si no suenan de inmediato. Como DJ, conviene recordar que trabajas para todo el público, no para un único grupo, por grande o insistente que sea. Escuchar sus sugerencias puede ser una buena idea, pero sin perder de vista el ambiente general de la pista. Una buena decisión para un grupo puede ser una mala decisión para el resto de asistentes.
  • Te piden un estilo que no esperabas. Ningún evento sale exactamente como fue planificado. Puede ocurrir que el público responda mejor a un estilo diferente al que esperabas o que varias personas comiencen a pedir un género que no tenías previsto utilizar. Antes de rechazar la idea, conviene observar qué está ocurriendo realmente en la pista. Si ese cambio puede mejorar el ambiente general, quizá sea el momento de adaptarse. Si, por el contrario, solo responde a los gustos de un pequeño grupo, probablemente sea mejor mantener el rumbo de la sesión.
  • Se rompe algo en el equipo. Por muy bien preparado que esté un evento, ningún equipo está libre de sufrir una avería. Un cable defectuoso, un micrófono que deja de funcionar o un reproductor que falla pueden ocurrir en cualquier momento. Lo más importante es mantener la calma. Un DJ nervioso transmite nerviosismo al público; un DJ tranquilo transmite confianza. Siempre que sea posible, conviene disponer de material de repuesto y conocer alternativas para continuar la sesión mientras se resuelve el problema. Los problemas técnicos son inevitables; el pánico es opcional.
  • Hay una tormenta en una fiesta al aire libre. Esto es importante porque hay gente que piensa que si no llueve, pueden estar tranquilos. No del todo, el ambiente húmedo también es peligroso, entonces habrá que hablar con la organización para decidir. Un buen DJ siempre quiere seguir, pero no a costa de su equipo o de su propia seguridad por peligro de accidente eléctrico.
  • Un borracho quiere estar en la cabina. La cabina es un espacio de trabajo, no una zona de ocio. Es habitual que, a lo largo de la noche, alguna persona con unas copas de más quiera subir a saludar, pedir canciones o simplemente hacerse una foto. La mejor respuesta suele ser mantener la educación, pero también la firmeza. Una negativa tranquila y respetuosa evita muchos problemas. Si la persona insiste o empieza a molestar, lo más sensato es pedir ayuda a quien corresponda antes de que la situación vaya a más. Por lo general es buena idea ser cordial, pero siempre avisando amablemente de que deben tener cuidado con la bebida, para proteger el equipo. A diferencia de lo que pudiéramos pensar, casi siempre hacen caso.
  • El organizador quiere alargar una hora. En ocasiones, cuando la fiesta está funcionando especialmente bien, puede surgir la posibilidad de prolongar la sesión. Antes de aceptar, conviene comprobar que realmente puedes hacerlo: disponibilidad del equipo, horario permitido, personal que trabaja contigo y cualquier otra limitación existente. Hace poco tuve un problema con esto: si veo un ambiente familiar suelo animar por el micrófono por si quieren alargar, pero se quejaron por poca profesionalidad (no era un ambiente tan familiar como había imaginado). Olvidemos este asunto, da para otro artículo que es mejor que no escriba.
  • El encargado te dice una cosa y luego la contraria: En algunos eventos es posible que las instrucciones cambien varias veces durante la noche y el encargado se ve obligado a contradecirse, pero en ese caso su actitud será amable y comprensiva. Otras veces lo pueden hacer para generar presión para que tiremos la toalla o hacer que los jefes nos despidan, para contratar a un amigo suyo o algo así. No es broma, a mí me pasó: pero bueno, solo duraron un año más ambos.

Ningún manual puede enseñarte todas las situaciones que vivirás. Pero sí puede ayudarte a entender que los imprevistos no son la excepción: forman parte del trabajo. Después de veinte años, todavía hay noches que me sorprenden. Precisamente por eso sigo disfrutando de esta profesión. Cuando crees que ya lo has visto todo, llega el siguiente evento y vuelve a enseñarte algo nuevo.

¿Organizas una fiesta o un evento?

Si quieres aplicar estos principios en tu evento o celebración, ponte en contacto conmigo y hablamos sin compromiso.

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