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La ciencia de la pista
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34. Cuando todo el mundo empezó a llamarse DJ
Como ya hemos dicho, hubo un tiempo en que, cuando alguien decía que era DJ, todos entendíamos aproximadamente lo mismo: una persona capaz de seleccionar música, mezclarla y, en muchos casos, crear sesiones o incluso producir sus propios temas. Quien simplemente ponía canciones en un pub no necesitaba llamarse DJ. Decía que ponía música, igual que un camarero no dice que es sumiller por servir vino.
Hoy ya no. Hoy puedes encontrarte a dos personas que se presentan como DJs y descubrir, al verlas trabajar, que desempeñan funciones completamente distintas. Sin embargo, ambas utilizan exactamente la misma palabra para describir su profesión y eso crea mucha confusión. Si ponemos música, podemos ser animadores, influencers, creadores de contenido o cualquier otra cosa. No pasa absolutamente nada, son profesiones tan respetables como cualquier otra. El problema aparece cuando utilizamos la palabra DJ para describirlas, es como si dijéramos que somos pilotos solo porque conducimos nuestro coche, o que somos chefs por hacer una pizza congelada.
El problema no es que existan ambos perfiles; el problema es utilizar la misma palabra para describir trabajos tan diferentes. Compartir un entorno de trabajo no convierte automáticamente las profesiones en equivalentes, igual que un celador, un enfermero, un médico y un cirujano no son lo mismo. Cada profesión merece el mismo respeto. Ninguna es mejor que otra, pero sí requieren capacidades y responsabilidades diferentes.
Un futbolista puede cantar una canción, pero eso no lo convierte automáticamente en cantante. Igual que un influencer o creador de contenido puede poner música, pero eso no lo convierte automáticamente en DJ. Hay creadores de contenido que incluso utilizan alguna técnica de DJing, pero su objetivo principal sigue siendo mantener el hype y ser trending, no ofrecer un producto musical editado y elaborado para controlar las emociones y sensaciones del público, independientemente de las visualizaciones o likes que reciban sus reels. De hecho, un DJ de verdad no suele grabarse: o le graba su personal, o el público, pero suele estar más pendiente de la música.
Ser DJ implica unas responsabilidades y unas competencias mucho más amplias. Si llamas a un DJ debes entender que estás llamando a un gestor de la fiesta, no a alguien que le da al play cada cuatro minutos. Si llamas a un DJ de verdad, no importa que sea una boda, un cumpleaños, un evento empresarial, una celebración, un festejo o un festival: si llamas a un DJ debes saber que es un profesional que mezcla, edita, tiene su material, gestiona la fiesta, y se adapta... pero si le pides que solo ponga canciones sin más lo más normal es que se ofenda, porque es como contratar a Dabiz Muñoz para que te haga una tortilla francesa.
Con lo cual, si contratas a un DJ, debes estar preparado para que te pueda hacer una fiesta digna de las mejores salas de Madrid o las mejores actuaciones de Tomorrowland, porque cualquier DJ de verdad puede sorprender a una pista de baile exactamente igual, cada uno dentro de su estilo y de su experiencia. No debemos pensar que, si un DJ trabaja en las Castillas, Aragón o Extremadura, y no en Madrid ni en la costa, solo sabe poner canción por canción, porque suponemos que no va a saber mezclar ni editar. Si es DJ, debería saber hacerlo, y si no, quizás se está haciendo llamar DJ antes de tiempo.
La diferencia entre el DJ que llamamos y otros DJs con más medios es que probablemente no harán un mashup en directo acompañado de visuales y cañones de CO₂ y una producción millonaria, pero sí puede hacer una entrada inesperada, una mezcla impresionante, o traer un producto musical propio que haga disfrutar a la pista. Y eso es precisamente "jugar con la música".
En definitiva, el escenario no convierte a nadie en DJ. Tampoco los seguidores, las visualizaciones ni el presupuesto. Lo que convierte a alguien en DJ es la capacidad de utilizar la música para dirigir una fiesta y emocionar a un público. Todo lo demás son simplemente herramientas o circunstancias.
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DJ. Cody