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La ciencia de la pista
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30. Errores que parecen buenas ideas
Cuando empiezas a pinchar hay decisiones que parecen tener todo el sentido del mundo. Sin embargo, con la experiencia descubres que muchas de ellas consiguen justo el efecto contrario al que buscabas. Muchos errores no nacen de una mala intención, sino de una idea que parece lógica. De hecho, casi todos los DJs caemos en alguno de ellos cuando somos principiantes. El problema es que la pista no siempre funciona como nuestra intuición nos dice.
- Subir la ganancia en vez del volumen. Hay algunos que ponen música que tratan la ganancia como si fuera el volumen, o viceversa. No son lo mismo. Si subes demasiado la ganancia, la señal se satura, provocando un sonido desagradable y distorsionado (el famoso clipping) desde el inicio, el cual no podrás arreglar ni siquiera bajando el volumen de salida.
- Estar mucho tiempo haciendo loops. Hay DJs que cambian de una canción a otra con el método de los loops (repeticiones de un trozo de música, o uno o dos beats) o haciendo tone playing (repeticiones usando hot cues, teclas para volver a una determinada posición de la canción sin parar de reproducirse), hasta ahí bien, pero están mucho tiempo con las repeticiones hasta que suena la nueva canción, y eso ralla bastante, tanto consciente como inconscientemente.
- Abusar de los efectos o samples. Esto es evidente, pero había que decirlo. No debemos abusar de los efectos y/o samples (soniditos eventuales sobre la canción original) para presumir de que editamos, porque al hacerlo la canción puede perder su identidad. Esto es como en el Instagram, más de tres filtros es disfraz, pues en la música parecido: mucho abuso de efectos o samples, no es remix, es gamberrada.
- Cortar canciones continuamente. Esto se hace mucho últimamente y no sé por qué, porque queda fatal. Precisamente por eso yo estoy editando las versiones reducidas, para no tener que cortar canciones a la mitad. He visto a muchos que ponen música en redes sociales hacerlo, para hacer rotación rápida, pero no nos engañemos: se nota, todos lo notamos, y no queda bien. Que se haga alguna vez, pues vale, pero no habitualmente, porque hacerlo de continuo pone nerviosa a la gente.
- Creer que más BPM significa más fiesta. Pues no, subir la velocidad de las canciones durante un rato puede significar energía, euforia, darlo todo… pero estar así mucho tiempo puede agotar al público. Si estamos en un entorno de fiesta, haremos una sesión para salir de fiesta, no para hacer cardio.
- Intentar poner todos los éxitos a primera hora. ¿Alguna vez has jugado a un videojuego donde tenías munición limitada? Pues esto es lo mismo. Los mejores éxitos y las canciones comodín (que ya hemos explicado anteriormente) son limitados, y si los ponemos todos al principio no podremos aumentar la curva de energía cuando lo necesitemos. Puede parecer buena idea, pero la gente se irá antes de tiempo, siempre pasa.
- Poner la canción que pide el grupo más ruidoso o insistente. El grupo que más insiste no siempre representa al resto de la pista. Si haces caso únicamente a quien más grita, puedes romper la dinámica que estaba funcionando para decenas o cientos de personas. Debemos escuchar las peticiones, pero también debemos decidir siempre pensando en el conjunto del público.
- Poner la canción que pide la persona más atractiva. Puede parecer una tontería, pero ocurre más de lo que parece. El DJ no está para agradar a una persona concreta, sino para mantener la energía de toda la pista. Además, ya hemos hablado de esto, en muchas ocasiones lo que nos piden son canciones un poco raras para que se note que, si las ponemos, es por esas personas, para así sentirse especiales y más atractivas, y… mejor no.
- Rechazar todas las peticiones por sistema... o aceptarlas todas. Hay que acercarnos al público escuchando peticiones, pero tampoco ser tan servicial que hagamos caso a alguien especial y que el resto se fastidie. Tengamos un poco de sentido común, preguntémonos: ¿a esta gente le gustará la petición? Si dudas, es que no.
- Abusar del micrófono. Sí, hay gente que lo hace, e incluso se pueden poner a cantar. Parece buena idea, en especial si tienes buena voz, pero no lo es. Cuidado también con saludar a doscientas peñas una por una, creernos en el Club de la Comedia, o cosas así, muchas veces cuanto menos hablemos, mejor.
- Fingir que tocas controles que realmente no usas, o incluso no están ahí. Por favor, por lo que más quieras, no finjas tocar botones, faders, perillas o controles que no necesitas o que no existen simulando que estás constantemente haciendo cosas con la música. No estás haciendo nada, has puesto un remix o mashup grabado, o incluso es la canción original sonando sin más, ¡para! ¡deja las manos quietas! Y aún menos subas el vídeo a Instagram, por favor, que eso mucha gente lo va a notar.
- Querer demostrar todas las técnicas que sabes en una sola sesión. Hay eventos, locales o festejos que no requieren ciertas técnicas o estilos por su naturaleza, hay que tener sentido común. Según el evento o la gente que haya, a veces es mejor poner canciones sin más, un rato, ya habrá tiempo para jugar o demostrar algo más, o mejor no utilizar alguna técnica o estilo que no sea muy compatible con la sesión que debemos ofrecer.
- Creer que el DJ es el protagonista de la fiesta. El DJ puede sorprender, jugar, editar, mezclar, animar, pero es solo un impulso, una herramienta. El verdadero protagonista siempre es el público. No es necesario estar haciendo siempre mezclas increíbles, ediciones geniales o sorpresas musicales, a veces basta con dejar que la música haga su magia mientras el público la disfruta, porque es así como se eleva el nivel de un evento.
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DJ. Cody