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La ciencia de la pista

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3. Salvar la música también depende de los DJs

09/07/2026
3. Salvar la música también depende de los DJs

Hace tiempo estuve reflexionando sobre la historia musical comercial reciente, e investigué un poco sobre ello. La reflexión es la siguiente: desde que se inventaron las discotecas tal y como las conocemos ahora, o clubes, o discobares, o como sea, normalmente, sea cual sea la música que se escuchaba en la calle, o en las casas, en las discotecas siempre se ponía música para bailar.

Por ejemplo, en los años 70, cuando en las viviendas se escuchaban Los Pecos, Camilo Sesto, Nino Bravo, en las discotecas en cambio ponían Abba, Jackson Five, Bee Gees, para bailar. En los años 80 teníamos La Unión, Danza Invisible, Duncan Dhu y demás, para cantar, pero en las discotecas en cambio sonaba Michael Jackson, Modern Talking, Depeche Mode, Madonna, para bailar.

En  los 90 cantábamos con Platero y tú, Seguridad social, Extremoduro, Héroes del Silencio, pero en las discotecas se bailaba con Technotronic, Snap, Sash con Ecuador, Gala, Vengaboys, el Flying Free y todo eso.

En los 2000 teníamos a Estopa, El Canto del Loco, La Oreja de Van Gogh, para cantar, pero en las discotecas era casi todo house y dance (que significa literalmente bailar), Safri Duo, Cascada, David Guetta, el Caribe Mix (por qué no, también estaba, sí)... Creo que se empieza a entender por dónde voy.

En la época actual, hoy en día, es la primera vez en la historia de las discotecas, discobares, clubes, y demás que no se pone música para bailar en la mayoría de los sitios. El reggaetón actual, o trap, o como sea es tan lento que es para cantar, no para bailar, pero la gente pide canciones de estas en las discotecas, con lo cual las obligan a ser como poner el Spotify en tu casa. Luego dicen “bueno, es que la gente ya no sale tanto, es que la gente prefiere ligar por Tinder, es que la fiesta está cambiando”. Todo eso son excusas y tonterías.

Quizá el problema no sea sólo que la forma de salir haya cambiado. Quizá también estamos poniendo en las pistas de baile una música que ya no invita a bailar como antes.

Cuántas veces hemos oído por ahí a adultos diciendo por ejemplo “estamos hartos del reggaetón”, o dicen que no les gusta. En realidad, están generalizando y simplificando, no están rechazando todo un estilo musical, es que inconscientemente notan que hoy en día se ponen continuamente canciones pensadas para cantar en un contexto donde esperaban bailar. Y si es un rato vale, pero es toda la noche. Y la gente sale menos, y consume menos, normal.

La gente necesita bailar, y ahora vas a una discoteca, te ponen la canción de trap que salió la semana pasada, no lo puedes bailar porque es muy lento, no te la sabes porque no estás todo el día en YouTube o Spotify, porque trabajas… y te aburres, normal.

Y a todo esto se suma otro reto: la facilidad con la que hoy se generan canciones falsas, versiones creadas por inteligencia artificial o mezclas virales pensadas únicamente para llamar la atención durante unos días. Ahora, por ejemplo, encontramos en YouTube continuamente canciones hechas con inteligencia artificial de un artista o grupo, modificadas a otro estilo bailable, y supuestamente cantadas por gente que jamás ha colaborado (como un dueto entre Inna y Shakira). La canción podrá ser buena, pero sencillamente no existe, y si la descargamos y la ponemos, la gente no la va a conocer y vamos a hacer el ridículo. Como DJs tendremos que aprender a distinguir entre una canción real editada profesionalmente que realmente aporta algo a una sesión y un contenido efímero diseñado para captar clics.

Mucha gente, incluso dueños y encargados de discobares, discotecas, clubs, etc. u organizadores de festejos piensan que la música, con que haya ruido, vale. Esto es más habitual de lo que parece, y es lo que más está afectando al ocio nocturno en este país hasta el punto de que ya no gusta tanto la discoteca a la masa estándar como hace por ejemplo 20 años, y de hecho ahora se relaciona con una minoría.

Y corremos el peligro de que, con el tiempo, la gente que disfruta del ocio nocturno o la cultura de clubbing sean una minoría y se acabe relacionando con prácticas ilegales (consumo ilegal, vandalismo, desenfreno sexual, etc.) y será el fin de la cultura de clubbing tal y como la conocíamos del 95 al 2015.

A ver, no digo que la música haya sido el único factor, pero sí debemos intentar que no sea uno de los factores que nos lleve irremediablemente a la pérdida del ocio nocturno. Cuando la música deja de ser una herramienta para construir una experiencia y pasa a ser simplemente una sucesión de canciones de moda, el valor añadido del DJ disminuye, la gente se aburre, y pierde la costumbre de salir de fiesta como salíamos hace 20 años.

Y si seguimos así acabaremos con la música, y sólo nos quedarán canciones de 20 segundos para hacer bailecitos en redes. Ya han empezado a hacer canciones para bailar de sólo un minuto, porque solo se baila para trends de TikTok. Así que ya sabéis… Save the music!

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