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La ciencia de la pista

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27. ¿Qué imaginario queremos construir?

18/07/2026
27. ¿Qué imaginario queremos construir?

Todo local musical, evento o festejo debe hacerse esta pregunta clave: “¿qué imaginario queremos tener?”, es decir, ¿cómo queremos que la gente se sienta estando aquí dentro? Esto es muy importante porque influye directamente sobre el éxito del negocio, el evento, o el festejo. Aquí voy a proponer tres opciones y nos vamos a ir imaginando la música que correspondería.

En primer lugar, tenemos un ambiente como de chiringuito de playa, con chicos y chicas en bañador o bikini, diversión, alegría, estamos de vacaciones, con música divertida, y el calor, la pasión y las bebidas ricas (no necesariamente alcohólicas) te hacen sentir en el paraíso.

Por otro lado, podemos estar en un club exclusivo de New York, está cuidado elegantemente cada detalle, un excelente trato al cliente, cócteles de nivel, música de nivel, los pies se van solos, es un ambiente que nos hace sentir bien, nos hace sentir que cualquier cosa puede ocurrir.

Por último, tenemos un bar viejo en una ciudad fronteriza entre USA y Mexico, con algunas chicas que alquilan sus servicios, gente que trafica con todo tipo de sustancias, armas y otras actividades ilegales, donde el que más grande tiene el arma, más manda. La música relata experiencias tristes, tratos que salieron mal, combate armado entre bandas callejeras, y relaciones íntimas sin ningún control y de forma explícita.

Sinceramente, ¿qué música te has imaginado para cada caso? Supongo que sabrás que, si queremos asegurar el éxito de un entorno musical, es mejor que nos alejemos del tercer caso. Elegir cualquier otro imaginario, sea los otros dos descritos o cualquier otro que nos parezca mejor, tampoco asegura el éxito del evento, pero probablemente sume más que la tercera opción, que probablemente reste.

Seamos claros: no podemos tener un local, o planear un evento o festejo cuidando al máximo la decoración, la iluminación, con cabezas móviles, láseres y focos de última generación, con un marketing en redes ejemplar, una publicidad local que asegure la presencia de marca, una imagen de prestigio, elegir el día adecuado, la ubicación perfecta, el clima aceptable… pero luego la música evoca a ese tercer imaginario que hemos propuesto, y durante tres horas todas las canciones hablan de relaciones íntimas explícitas, desamores, tráfico de cosas ilegales, guerra armada entre bandas, etc. Porque todo se nos viene abajo. La música también decora un local, solo que, en lugar de decorar las paredes, decora las emociones de quienes están dentro.

Yo tengo una experiencia personal en un local donde fui DJ residente, recién reformado, precioso, con mucho nivel, como si fuera un club exclusivo de Ibiza, todo muy cuidado, especialmente decoración, iluminación, el trato al cliente, el marketing, etc. Con los mejores camareros de Salamanca, en una buena zona de fiesta de la ciudad... Yo fui con mis mezclas, mi estilo en su mayoría dance y electrolatino, mis mezclas en directo y todas esas cosas, pero el encargado quería poner música de verbena popular, y cuanto más ridícula o atrasada, mejor, sin modificaciones, sin más, una tras otra. No hay ningún problema con ello, pero no puedes cobrar 7 euros cada copa en Salamanca en 2013 poniendo la misma música que ponen en las fiestas de un pueblo pequeño, donde la bebida es prácticamente gratis porque la traes del supermercado poniendo bote toda la peña. El local ya no existe; cerró poco tiempo después de prescindir de mí. Influyeron muchos factores, por supuesto, pero el hecho de que el ambiente que pretendía ofrecer no coincidiera con el contexto musical, lógicamente, también influyó bastante.

Sé que hay gente que lleva muchos años en esto y sin embargo no lo ha pensado, gente que dirá “qué más da la música, con que suene algo”, o incluso gente que crea que las canciones no influyen para nada en un entorno musical, pero subconscientemente influye, y mucho.

Influye tanto que, de un tiempo a esta parte, cuando estos estilos de música más propios del tercer imaginario han invadido casi todos los entornos musicales de nuestro país, ya sean locales, eventos o festejos, curiosamente ha bajado considerablemente la costumbre de salir a tomar un chisme el fin de semana.

Que sí, que hay muchos factores: las redes sociales, las apps de ligue, el cambio de costumbres, lo que sea, esas cosas restan, de acuerdo, y no lo podemos evitar, pero sí podemos evitar que la música también reste. La música nunca es un elemento aislado. Forma parte del imaginario que construimos para quienes nos visitan. Si podemos transmitir alegría, ilusión, diversión o elegancia, ¿por qué vamos a poner música para fingir que estamos en un antro de perdición fronterizo?

¿Organizas una fiesta o un evento?

Si quieres aplicar estos principios en tu evento o celebración, ponte en contacto conmigo y hablamos sin compromiso.

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