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La ciencia de la pista
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23. Cómo “leer la pista”
Mucha gente piensa que leer una pista consiste simplemente en mirar si la gente baila o no. En realidad, es mucho más que eso. Un DJ observa continuamente pequeños detalles que le permiten entender qué está ocurriendo y tomar decisiones antes de que aparezca un problema o simplemente para agradar más al público o controlar la curva de energía. Un DJ no observa a la gente para juzgarla. La observa para comprender qué necesita en ese momento.
Con los años he observado que, en los grupos de amigos o amigas, suele haber una persona líder. Si la música gusta a esta persona, o la tolera, todo va a estar tranquilo. De hecho, nos puede ser útil para comenzar a tener una “base de gente”, como veremos más adelante. Si la persona líder está cómoda, el grupo se queda, pero a veces son los demás los que no están cómodos, entonces lo expresan de una curiosa manera: piden canciones.
Cuando a alguien no le gusta la música de un local o de un evento, muchas veces no se va. Es difícil mover al grupo, puede haber consumiciones por acabar, tickets por gastar o simplemente otras personas del grupo hablando con alguien. En esas situaciones, lo habitual es que pida una canción. Pero debemos tener mucho cuidado, porque también piden canciones quienes quieren ser los protagonistas. No es necesario que sea la persona líder, podemos encontrar un protagonista también entre el resto del grupo, no tiene que ver.
Al perfil del protagonista no le importan los demás del local o el evento, quiere sentirse especial, y suele pedir una canción muy específica que sólo le gusta a él o a ella. Y tiene que ser esa canción, no puede ser otra. Suele ser una canción tan rara que esté claro que si la ponemos es porque lo ha pedido esa persona. Así reconoceremos al tipo de persona que pide canciones para convertirse en la protagonista del momento. A esa persona no debemos hacerle caso. Nunca. La fiesta es un evento colectivo y no tiene sentido perjudicar la experiencia de cientos de personas para satisfacer el ego de una sola. Como ya expliqué en "Cómo pedir canciones al DJ", el objetivo del DJ no es complacer individualmente, sino construir una buena experiencia para el conjunto del público.
El DJ no está para hacer felices a quienes más llaman la atención. Está para conseguir que la mayor cantidad posible de personas disfruten al mismo tiempo.
Entonces, si tenemos a alguien que está pidiendo una canción porque prefiere otra música, no porque quiera ser el protagonista, lo notaremos porque pedirán una canción que probablemente sí podamos poner, no será tan exclusiva (tan rara, para entendernos), y además será más fácil negociar para poner algo parecido, o aceptan esperar un rato, o piden directamente un grupo o estilo en general, dejando elegir la canción concreta al DJ. A esta persona sí conviene hacerle caso, sencillamente porque lo que nos pide sí va a gustar al resto, con lo cual es una sugerencia constructiva.
Debemos agradecer estos aportes constructivos con buena fe, porque básicamente el público nos está diciendo: se está bien aquí, pero se estaría mejor con esta otra música. Además, suele ser gente agradecida, suelen quedarse más tiempo, consumir más y/o volver en otra ocasión.
También hay gente que se acerca a la cabina, no para pedir canciones, sino para observar el equipo, la técnica, cómo trabaja quien está detrás de la música que les está haciendo disfrutar, etc. Esto es muy importante porque nos envía un mensaje: lo estamos haciendo bien y merecemos cierta atención. Tampoco nos dejemos llevar por el ego y sigamos trabajando tranquilos.
Otra forma de leer la pista es con el baile. Hay gente que suele bailar, o mejor dicho marcan el ritmo, moviendo levemente la cabeza o los pies, sin parecer Chayanne, de forma discreta. Eso también es bailar porque denota que están cómodos y que les gusta la música y el ambiente. Incluso hay personas que no bailan, pero están encantados, están hablando con gente, o simplemente se encuentran a gusto, para lo que queremos, es como si estuvieran bailando, también aportan energía a la pista. En cambio, hay gente que baila muy exageradamente, se pueden cansar rápido y se van. Por lo general la gente suele hacer un equilibrio entre bailar y consumir, si bailan de forma muy airada, suelen consumir menos.
Hoy es frecuente ver vídeos en redes sociales donde el único que parece estar disfrutando es el propio DJ. Mientras tanto, gran parte del público habla entre sí, mira el móvil o permanece completamente ajena a la música. Ésa es una señal que no conviene ignorar. Si la pista no responde, probablemente haya llegado el momento de cambiar algo: variar el estilo, introducir una canción más conocida, utilizar una técnica que vuelva a captar la atención o incluso animar por el micrófono. Al fin y al cabo, si han contratado a un DJ en lugar de poner una lista de reproducción, es porque esperan que alguien sea capaz de cambiar lo que está ocurriendo en la pista.
Una pista no suele cambiar de estado de golpe. Antes de vaciarse suele dar pequeños avisos. Si aprendemos a detectarlos podremos actuar antes de que el problema sea evidente. La diferencia entre un DJ que sobrevive a la noche y uno que la construye reside precisamente en esto: en no ver la pista como una masa uniforme, sino como un conjunto de personas con motivaciones distintas. Cuando dominas el arte de "leer la pista", dejas de ser alguien que pone música y pasas a ser el artesano que controla la psicología de la sala. Una pista de baile siempre está hablando. La diferencia es que unas personas sólo oyen la música, mientras que un buen DJ también aprende a escuchar a la gente.
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DJ. Cody