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La ciencia de la pista
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22. Seguidores o resultados
Antes, para saber si queríamos contratar o no a un DJ bastaba con escucharle pinchar. Ya sé que es una locura, pero así es como se sabía si un DJ sabía trabajar, y si tenía el nivel suficiente que requería el local, el evento, la celebración o el festival. Hoy en día, por lo que sea, eso ha cambiado un poco. Recuerdo que una vez me querían para una fiesta de nochevieja y me preguntaron por mis seguidores en Instagram, obviamente para calcular cuánta gente podría ir por mí. Ni contesté, cancelé la conversación inmediatamente. Estamos confundiendo popularidad con capacidad profesional. ¿Queremos más dinero? ¿Entendemos que esto es un negocio? ¡No se nota, amigos! Hagamos números.
Imaginemos dos eventos similares. En uno tenemos un DJ con 30.000 seguidores en Instagram, los empresarios calculan que irá a una sesión suya un 1%, 300 personas, el DJ es normalito, pone canción tras canción, sin más, solo elige las canciones más escuchadas en Spotify, YouTube y TikTok, que ya hemos concretado que en España el público al que le gustan estas canciones para estar de fiesta va de 15 a 21 años. Esto significa que su público es joven, muy pocos trabajan, se toman una consumición cada uno y el 30% se toman dos = 400 consumiciones (y más de la mitad serían refrescos, no copas).
Se hacen selfies pero no se ofrecen experiencias, hay publicaciones, pero no risas.
Tenemos otro DJ en un escenario real, entiende su público y lo anima, buena sesión de calidad como las que se hacían antes. Solo van 200 personas porque el DJ no tiene muchos seguidores, pero están motivadas, al ver la gente y escuchar la música, entran otras 100 que pasaban por ahí. Los temas están dirigidos a gente de más edad, que trabaja, tienen dinero, hacía tiempo que no sentían eso de ir de fiesta como hace 15 o 20 años, consumen más. 300 personas se toman dos consumiciones cada uno, al menos un 50% se toma tres. Eso son 750 consumiciones, y no son casi todos refrescos.
En conclusión, conseguimos casi el doble de beneficio, y de hecho la diferencia de bebidas alcohólicas entre un evento y otro podría suponer más del doble del beneficio. Esto significa economía real, psicología del consumo, comportamiento social, sostenibilidad del negocio. Significa entender la música, la gente y los números.
Un buen DJ no garantiza por sí solo el éxito de un evento. Influyen muchos factores: el lugar, el día, el tiempo, la organización, el público... Pero la música es una de las pocas variables que podemos elegir y controlar. Precisamente por eso merece la pena pensarla bien. Por ejemplo, en unas fiestas patronales, algunos concejales o alcaldes quieren organizar un evento pensado para jóvenes de unos 25 o 30 años. Sin embargo, terminan contratando un DJ que selecciona música dirigida principalmente a adolescentes de unos 15 años. No lo hacen con mala intención; simplemente confían en el criterio del supuesto profesional. Eso está pasando ahora mismo en muchísimos pueblos españoles y es un problema.
Yo soy DJ. Cody, cuando escribo estas líneas sólo tengo 170 seguidores en Instagram, pero… ¿ofrecemos un producto musical adecuado y con nivel para conseguir que la gente viva experiencias, y así también ganamos dinero, o nos fiamos de los seguidores y el postureo?
¿Organizas una fiesta o un evento?
Si quieres aplicar estos principios en tu evento o celebración, ponte en contacto conmigo y hablamos sin compromiso.

DJ. Cody