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La ciencia de la pista
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20. Controlando la Curva de Energía
Toda sesión tiene una curva de energía que hay que controlar. Una vez que hemos concretado una base de gente, ese puñado de personas con los que conseguimos que, si alguien se plantea quedar, no se vaya porque no hay gente, o hay poca, comenzaremos a imaginar una curva de energía.
Hay canciones que, por sí mismas o por la forma de ponerlas y el momento en que aparecen dentro de la sesión, aumentan la energía o la disminuyen. Por ejemplo, si ponemos varias canciones que todo el mundo conoce, nos gusten más o menos, eso suele ir aumentando la energía, al menos conseguimos una predisposición al optimismo, pasárselo bien y esperar a que todo vaya mejorando canción por canción. Además, la energía es contagiosa. Si tenemos 300 personas y conseguimos hacer bailar y estar animadas a 25 o 30, el resto de la gente tiende a animarse.
Si logramos poner varias canciones que realmente conecten con el público, éste se vendrá arriba, y podremos controlar la curva, por ejemplo, poner una canción más tranquilita que rebaje la curva de energía para fomentar que vaya más gente a la barra, o aprovechar para poner música nueva, que puede bajar la energía, pero no nos importa porque si esa música nueva llega a ser un éxito, será bueno para nuestra marca como DJ.
Normalmente si tenemos buena fama la gente esperará a que llegue ese momento de comenzar a subir la curva de energía. Si entre el público y el DJ no se conocen mutuamente, podemos intentar intuir con qué les gustará arrancar (empezar a subir la curva de energía) e incluso ir probando estilos hasta que alguno empiece a funcionar. Pero jamás debemos situarnos en un estilo concreto solo porque nos guste, o esté de moda, o porque sea lo que más tenemos preparado, a no ser que el público sí que “arranque” con ese estilo, es decir, que empiece a mover los pies o la cabeza, y que se le empiece a notar un poco más animado.
Lo que hace “arrancar” a la gente no es siempre lo mismo, porque la gente siempre va a ser diferente en cada actuación. Y no siempre es fácil dar con el estilo que los arranque, pero debo darte algunos consejos que he observado estos años. Normalmente son buenas para ayudar a arrancar a la gente las canciones muy conocidas de hace unos cuantos años, cinco, diez, o quince, alguna remezcla curiosa, estilos un poco animados, hacia el dance o el electrolatino. E incluso la pachangada para hacer el bobo si queremos meter un momento divertido, pero no conviene abusar de ella si queremos mantener cierto caché de calidad.
La energía de una pista tarda mucho en construirse y muy poco en perderse. Por eso un buen DJ no sólo sabe subirla, sabe cuándo merece la pena arriesgar y cuándo es mejor conservarla.
Y cuando tengamos una curva de energía alta, conviene alternar momentos de mayor y menor intensidad, pero sin abusar de nuestra confianza. Si arriesgamos demasiado con canciones nuevas o con temas que se alejan de lo que ha hecho "arrancar" al público, podemos empezar a perder energía. Al principio apenas se nota, pero varias decisiones poco acertadas seguidas pueden hacer que la pista se venga abajo. Es como empujar un columpio: una vez que está en movimiento, mantenerlo cuesta poco; volver a arrancarlo desde parado requiere mucho más esfuerzo.
Un error bastante común es pensar que una buena sesión consiste en ir subiendo la energía continuamente hasta el final. En realidad, ocurre justo lo contrario. Una sesión necesita pequeños descansos para que los momentos más intensos vuelvan a sorprender. Si todo el tiempo estamos en el máximo nivel de energía, al cabo de un rato ese máximo deja de parecer tan especial.
Es muy importante aclarar que la energía no depende del volumen. Depende de la implicación del público. Un DJ puede subir todos los faders al máximo y sonar de forma atronadora, pero si nadie baila ni presta atención, la energía seguirá siendo baja. Peor aún, algunos confunden la ganancia con el volumen y terminan saturando el sonido. El resultado es una sesión que suena peor, cansa más al público y, si se abusa, incluso puede perjudicar al equipo de sonido. Subir el volumen puede dar una sensación momentánea de mayor energía, pero es sólo una ilusión. La verdadera energía no sale de los altavoces: sale de la pista de baile.
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DJ. Cody